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El rastrero y cirquense Bono comparecía ayer en TV para dar cuenta del fallecimiento en acto de servicio de 17 militares españoles.
Pero que se tratara de una tragedia que ha costado al Ejército Español 17 vidas, no impidió que el rastrero y cirquense Bono hiciera del acto televisivo un nuevo show de interesada manipulación política. Si hay algo que representa a España y a su unidad, es ,sin atisbo de duda, el Ejercito Español, que incluso es proclamado GARANTE de su integridad por la propia Constitución. Pues bien, en el ‘decorado’ del show en que compareció el rastrero y cirquense Bono, y tal como se vio por TV1, detrás de él no figuraba la Bandera Española, como sería preceptivo tratándose de 17 militares españoles fallecidos en acto de servicio, sino banderas de Comunidades Autónomas en una manipulación subliminal tendente a trasmitir la idea de que esos soldados no habían fallecido por España, sino por sus Comunidades Autónomas en tránsito a la autodeterminación. En la intervención televisiva de Zapatero sobre al mismo tema, tampoco figuraba la Bandera Española, sólo la Europea. Las banderas autonómicas no pintaban nada en el anuncio del fallecimiento en Acto de Servicio de 17 militares Españoles. Nada es casual, que TV1 no sacara la Bandera Española y sólo sacara las banderas autonómicas, obedeciendo consignas emanadas de La Moncloa, no es algo que sorprenda a nadie que esté al tanto del trasfondo político de este Gobierno de paja. Ni es algo nuevo. Hace pocos días, Bono protagonizó otro de sus show al asistir a la despedida de las tropas del Ejército Español que partían para Afganistan. En esa despedida de tropas del Ejército Español, en lugar de tocarse el Himno Nacional, se ordenó tocar los himnos de las comunidades autónomas. Buenos días ------------------------------------------------- > http://spaces.msn.com/members/e-pe/ |
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El precio de la demagogia
GEES La memoria de su vergonzoso comportamiento en la crisis del Yakolev pesa Presos de su pasado, agobiados por las consecuencias de un populismo sin escrúpulos que se vuelve contra ellos, los miembros del Gobierno se ven obligados a lidiar con el problema que más temía Bono, la caída de un helicóptero en Afganistán con la pérdida de su tripulación y pasaje. Rodríguez Zapatero ha hecho de las cuestiones relativas a la política de seguridad uno de los temas claves para captar votos. No ha tenido pudor a la hora de jugar con los sentimientos de la población ni con el prestigio internacional de España. La gestión socialista de la crisis del Yakolev o de la retirada de Irak representan una lacra en nuestra historia reciente, un triste ejemplo de falta de madurez. Zapatero aceleró la salida de Irak por temor a no tener argumentos a la altura del 30 de junio para escapar y por miedo a sufrir bajas. Han tratado de hacer de la presencia en Afganistán un mecanismo de compensación con el socio norteamericano, pero ni éste se ha dado por satisfecho ni aquellas lejanas tierras son más seguras que la antigua Mesopotamia. Puede estar seguro el Gobierno de que muchos ciudadanos jamás haremos, en circunstancias como éstas, lo que el Partido Socialista hizo y volvería a hacer si no fuera porque ahora está al frente de la Nación. Cualquier acción propia de unas Fuerzas Armadas implica riesgo, porque su cometido no es otro que el ejercicio de la fuerza en defensa de la soberanía y los intereses nacionales. Si el helicóptero cayó por razones técnicas o como resultado de un misil tierra-aire, esos profesionales estaban allí sirviendo lealmente a su patria y como tal deben ser reconocidos. Las Fuerzas Armadas no son una ONG, por mucho que Bono se empeñe con la colaboración de algunos militares. Nuestros ejércitos están en Afganistán para sacar a un país del islamismo y tratar de situarlo en el marco de un estado de derecho. Una misión difícil y peligrosa que hay que asumir tal como es. Repetir que es una Operación de Paz en el marco de Naciones Unidas no resta peligrosidad al trabajo cotidiano de nuestros conciudadanos. No deja de sorprender que la mayor preocupación de Zapatero y Bono en estos momentos sea identificar correctamente los cadáveres. La memoria de su vergonzoso comportamiento en la crisis del Yakolev pesa. Pero eso no es lo más importante. Sea cual fuere la causa por la que el helicóptero cayó, el ministro Bono -que prefiere morir a matar, el adalid del bienestar de nuestros hombres de uniforme- tiene pendiente explicar a la ciudadanía si el contingente español destinado en Afganistán está dotado de los medios técnicos necesarios para cumplir su misión sin incurrir en más riesgos de los inevitables; si los helicópteros que España ha desplegado son los adecuados. El pasado 29 de abril ya tratamos este tema desde estas mismas páginas, alertando sobre los problemas que nuestro contingente tenía con la flotilla de helicópteros, las pegas del ministro para que volaran y las presiones norteamericanas para que se incrementase su actividad. Como hemos referido con anterioridad, en el Ministerio de Defensa se venía comentado el miedo que el señor ministro tenía a las consecuencias políticas de la caída de un helicóptero en Afganistán, un hecho probable dadas sus características. La defensa española no necesita de ejercicios populistas, de lavados de cara ni de cambios de identidad. Las Fuerzas Armadas son ejércitos entrenados para el combate y esa es su grandeza. Necesitan medios apropiados y la reivindicación política y social de la importantísima labor que se les ha encomendado. Diecisiete miembros del Ejército de Tierra, entre los que se encuentran oficiales, suboficiales y soldados, han muerto en acción. Merecen nuestro reconocimiento y gratitud, porque estaban en Afganistán luchando por los intereses de todos los españoles. Sus familias pueden estar seguras de que muchos españoles somos conscientes de cuál era su auténtica vocación, del sacrificio que hicieron y de la necesidad que nuestra democracia tiene de soldados como ellos. GEES, Grupo de Estudios Estratégicos. http://www.libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_26530.html PD: Triste día, pero la demagogia es como un boomerang, más tarde o más temprano golpea a quien la utiliza, y zETApé-zETAplaff! ha abusado de la demagogia, la mentira y la manipulación con esta confiada sociedad española, durante casi un lustro. La nobleza del PP de no querer sacar réditos, no tardará en ser traicionada de nuevo. El Psoe precisa una refundación, la fijación de unos principios éticos y una limpieza interna de oportunistas y trileros. Mientras no lo haga así ... mal para España, mal para todos. > http://spaces.msn.com/members/e-pe/ |
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